Evangelio del Domingo

Marcos 731 37
(Marcos 7,31-37)

El evangelio de hoy nos presenta a Jesús en su ministerio de sanación. En este caso la curación de un sordomudo. Hay algunos detalles significativos en este episodio.Casi todos tienen que ver con la preocupación de Jesús de que sus obras milagrosas no sean motivo de ponerlo a Él en el centro.

Jesús rehúye toda publicidad.Se lleva al sordomudo aparte. No va a hacer ningún show de su curación.Después de curarlo,Jesús pide que no lo digan a nadie. Pero mientras más se lo pide, menos caso le hacen. Dice el evangelio que lo proclamaban con más insistencia.Como resultado, la gente empieza a decir de Jesús la frase que encabeza este espacio.
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22 Domingo Ordinario
(Marcos 7,1-8.14-15.21-23)

Las leyes son creadas por los seres humanos en entornos sociales definidos como una manera de preservar valores y organizar la convivencia de la mejor manera posible. El ideal y la “salud” de la ley es estar al servicio de la vida. Cuando se pierde esa referencia vital, la obediencia y el respeto a las leyes se convierte en legalismo. En una postura legalista, es perfectamente posible cumplir con la letra de la ley mientras se violenta su espíritu.

En el evangelio de hoy, Jesús enfrenta el legalismo de los escribas y fariseos. Los discípulos de Jesús son criticados por comer con “manos impuras”, es decir, sin haberse lavado las manos en cumplimiento de la tradición ritual de los mayores. No está en juego una simple trasgresión de una norma higiénica de sentido común. La persona que no cumple la pureza ritual compromete de alguna manera su pureza religiosa.
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a quién iremos Señor
(Juan 6, 61-70)

Pocos momentos en la vida de Jesús están tan cargados de dramatismo como este que recoge el evangelio de hoy. El discurso del pan de la vida ha despertado en sus oyentes una mezcla de admiración, deseo y rechazo

La admiración y el deseo nacieron de una lectura superficial e interesada ante el milagro de la multiplicación de los panes. La propuesta de Jesús no se agota en la satisfacción del hambre de pan ordinario que sustenta la vida. El desafío de Jesús consiste en ir más allá del signo para acercarse a compartir la realidad a la que apunta el
milagro de los panes.
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