Evangelio del Domingo

Juan 6 51 58
(Juan 6, 51-58)

Pido prestada una reflexión sobre este evangelio de hoy al P. Javier Gafo, S.J. (+).

El P. Gafo, en sus comentarios bíblicos sobre las homilías del ciclo B, nos hace caer en la cuenta de la diferencia que hay entre un pensamiento “lineal” y un pensamiento “circular”, propio del estilo del evangelio de San Juan. En el pensamiento lineal, se van desarrollando ideas con poca o ninguna repetición de lo ya dicho. En el pensamiento circular, se vuelve una y otra vez sobre lo ya expresado, añadiendo en cada “vuelta” algún elemento nuevo.
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yo soy el pan de vida
(Juan 6, 41-51)

Había dicho Jesús, "Yo soy el pan bajado del cielo". Le critican sus enemigos, "¿No es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre?" Si bajó del cielo, no puede ser tan conocido y familiar para nosotros. Si conocemos a su familia y lo hemos visto desde niño, ¿cómo puede decir que bajó del cielo?

Esta discusión con la que comienza el evangelio que escuchamos hoy refleja una tensión permanente en la experiencia cristiana y en el lenguaje sobre Jesús. Es la tensión propia de la Encarnación, ese misterio desafiante de nuestra fe. ¿Cómo puede Jesús ser a la vez tan humano y tan divino?
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Juan 6 24 35
Juan 6, 24-35

Después de la multiplicación de los panes, Jesús critica a los que lo buscan por el interés del pan que han comido y no por los signos que Él hace. El pan es necesario para la vida pero no es suficiente para saciar las hambres más profundas que tenemos. El pan multiplicado y repartido es un signo, una invitación a mirar más allá del regalo hacia el autor del mismo.

La multitud comió el pan multiplicado por Jesús hasta saciarse. Deslumbrados por la magnitud del milagro, corren detrás de Jesús.Más bien, por la crítica que hace Jesús, corren detrás de más pan. Si vuelven a comer,quedarán saciados una vez más y muy pronto volverán a tener hambre. Es un ciclo que se repite constantemente
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