Evangelio del Domingo

Rico y Viuda (Marcos 12,38-44)


La madre Teresa de Calcuta nos decía que “hay que dar hasta que duela”. La valoración de lo que damos no se hace, en la aritmética evangélica, simplemente constatando la cantidad que se da. En la escena del evangelio de hoy, Jesús observa las distintas cantidades que echan en el cepillo del templo los que vienen a orar. Muchos ricos, nos dice arcos,“echaban en cantidad”. Una diferencia notable con las dos miserables monedas que echa la viuda pobre

Una cantidad despreciable.A los ricos que echaron grandes cantidades no les duele lo que dieron. Dice Jesús que echaron de lo que les sobraba. La viuda echó todo lo que tenía para vivir. Pensó probablemente en las personas que tenían todavía menos que lo que a ella le quedaba
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Marcos 1228b 34(Marcos 12,28-34)



El evangelio de este domingo narra el encuentro entre Jesús y un letrado. Este diálogo, a diferencia de otros encuentros del capítulo 12 de Marcos, no está motivado por el deseo de poner a prueba al Señor, ni por la crítica a los comportamientos religiosos de su tiempo. Jesús y el letrado entran en una conversación donde cada uno muestra lo más íntimo de su búsqueda de Dios y ambos salen enriquecidos de esta
 
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Marcos 1046 52(Marcos 10,46-52)

Los cuentos de hadas y las historias infantiles nos han presentado muchas veces la situación de quien se encuentra con un genio o espíritu bondadoso que nos ofrece pedirle deseos. Los genios de estos cuentos varían en cuanto a su generosidad: unos ofrecen tres deseos, otros dos o uno solo. Los personajes de las fábulas, según la moraleja que quiera sacar su autor, también difieren mucho en cuanto al contenido de sus peticiones. Recordamos el triste desenlace de Loppi en el cuento de Laboulaye, El Camarón Encantado, en La Edad de Oro de José Martí. La ambición desenfrenada de su mujer y la incapacidad de Loppi para poner límite a los deseos de ella acaba por destruirlos a ambos.

El evangelio no es un cuento de hadas, pero en varias ocasiones Jesús pregunta a personas necesitadas qué es lo que desean. En el dramático encuentro del evangelio de hoy, el ciego Bartimeo, al oír que se acerca Jesús a quien conoce por su fama de sanador, comienza a gritar y a pedir que se apiaden de él. Desafía los regaños de los que quieren callarlo por su gritería
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