Evangelio del Domingo

cuidar la iglesia
(Marcos 9, 38-43.45.47-48)

En la lengua española, el artículo definido “el” se refiere a cosas que no tienen posibilidad de sustitución. ¿Cuál es el camino que lleva a la catedral? Si respondo, “este es el camino” excluyo otras alternativas. El artículo indefinido “un” admite alternativas

Este repaso de gramática no es gratuito. Tiene todo que ver con un tema espinoso que aparece en el evangelio de hoy. Juan se acerca a Jesús para pedirle que prohíba a una persona que no es del grupo el expulsar demonios en nombre de Jesús. La razón: “no es de los nuestros”...



 

los ultimos . seran los primeros. jpg
(Marcos 9,30-37)

La discusión que tienen los discípulos, a espaldas de Jesús, es tan vieja como el mundo y de plena actualidad y relevancia en nuestros ambientes de Iglesia. El querer aspirar a la excelencia en lo que se hace es una virtud. El no conformarnos con la mediocridad y con “salir del paso” es digno de elogio y de imitación. El problema está cuando lo que nos motiva a la superación es la búsqueda del reconocimiento y la competencia por los primeros lugares.

Como la motivación humana casi nunca es simple, pueden coexistir en nosotros motivaciones de muy diversa calidad evangélica a la hora de actuar en los grupos de Iglesia en los que militamos. Junto con el servicio desinteresado al proyecto del Reino de Dios, puede estar el interesadísimo deseo de que todas las personas de mi grupo caigan en la cuenta de lo importante que soy y de lo valiosas de mis contribuciones .
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quien soy
(Marcos 8,27-35)

Si alguien hace o dice algo que no está bien, se le llama aparte, se le mira y se le llama la atención. Es el procedimiento correcto y elegante. Después de haber respondido correctamente a la pregunta que Jesús le dirige a todo el grupo, reconociendo a Jesús como Mesías, Pedro se desconcierta y se escandaliza ante la profecía que hace Jesús sobre su destino como Mesías.

Siguiendo a la perfección el “manual” de la corrección fraterna, Pedro se lleva a Jesús aparte y trata por todos los medios de ayudarlo a “entrar en razón”. “Perdona, Señor, que yo me entrometa en tus diseños mesiánicos, pero creo que hay una pequeña confusión. Seguro que no te expresaste bien. Todo esto del rechazo, del
padecimiento y de la muerte no creo que pega con el resto del ‘paquete mesiánico’. Lo tuyo debe ser el triunfo sobre tus enemigos, no al revés”..
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