vida consagrada 202026 de Enero de 2020

Muy queridos hermanos:

...Llevamos a todos los pequeños noticias de lo bueno que hizo nuestro Dios…

Hoy han estado ensayando los juniores, algunos consagrados y algunos jóvenes laicos para animarnos la celebración Eucarística del día de la Vida Consagrada, y llegué a saludarlos en el momento que cantaban el estribillo con el que comienzo este mensaje para cada uno de ustedes…

No puedo negar que me hizo mucho bien escuchar ese pequeño extracto de la canción, pensaba que entre todo lo que vamos escuchando diariamente en el hoy de nuestras vidas lo que más va resonando son todos los problemas, dramas, situaciones difíciles y corremos el riesgo de compartir nosotros lo mismo, la desesperanza es contagiosa y cuando nuestra mirada se deja ensombrecer, toma mucha más fuerza lo negativo, todo aquello que nos resta fuerzas, energías…

Al disfrutar de esa canción pensaba también en que si cada uno de nosotros nos hacemos portavoces reales de llevar a todos los pequeños noticias de lo bueno que hizo nuestro Dios, seriamos portadores de buenas noticias, fomentaríamos la confianza que Dios sigue depositando en sus pequeños, y sobre todo reconoceríamos y ayudaríamos a que muchos descubrieran TODO el BIEN que Dios sigue haciendo por cada uno de sus hijos, ese bien que se transparenta a través de cada una de nuestras acciones, de nuestra entrega, muchas veces callada y aparentemente sin sentido, pero que como la semilla se va gestando en el silencio, en lo profundo de la tierra y rompe con fuerza cuando emerge la vida.

Quiero felicitarlos a cada uno en este día tan especial para todos los consagrados, lo hago desde el agradecimiento por todo el bien que cada uno hace desde la riqueza de su carisma, esa hermosa gama de rostros, servicios, tan diversos y tan enriquecedores. Le pido a nuestra Madre, que como Ella, llevemos una vez más al templo de cada hermano, lo que podemos humildemente ofrecer, que como Ella no nos quedemos en la pequeñez de nuestra ofrenda sino que sepamos reconocer y dar lo mejor de cada uno. Pidamos estar a la altura de la gracia de Dios, que la Virgen de la Luz nos ilumine cada día de nuestra vida, ilumine nuestras comunidades locales, y que irradiemos nuestras pequeñas luces en la oscuridad de nuestro pueblo.

Salgamos a anunciar el bien con nuestra vida, nosotros somos testigos reales de que Dios sigue deteniendo su mirada en sus pequeños siervos…
Muchas Felicidades en este día, que Dios los bendiga con la gracia de la fidelidad renovada y creíble.
Un abrazo de corazón.

S. Nadeslida Almeida y sus hermanos de la Junta Directiva de la CONCUR