Patrona de Cuba Virgen del Cobre

Al celebrar un año más la fiesta de nuestra Madre y Patrona, queremos llegar a ustedes deseándoles que puedan vivir esta experiencia de sembradores de amor en medio de este pueblo nuestro que goza con la bendición de tener a tan buena Madre, la madre del amor, la que nos convoca, la que nos sigue llevando hasta su hijo.

En este hoy que vivimos de tanta incertidumbre, vislumbrando apenas un rayito de esperanza; en este hoy en el que el miedo nos rodea y se propaga la desconfianza entre todos y hacia todos; en este hoy de desigualdades, donde el distanciamiento que se provoca no es solamente el físico sino también el del corazón porque cada uno lucha por lo que necesita sin importar muchas veces que hay alguien con menos posibilidad, porque justamente la escasez va tocando casi todas las puertas; en éste hoy donde hay tantos que por no tener dirección legal experimentan más exclusión; en éste hoy en el que siguen siendo perseguidos aquellos que se atreven a levantar la voz; en éste hoy estamos llamados a CELEBRAR a la Virgen, sí, decimos CELEBRAR porque ELLA en su época vivió también la exclusión, porque ella se supo siempre pequeña, porque ella también se preguntó cómo era posible que Dios detuviera su mirada en la pequeñez de su esclava, y es ella quien nos dice hoy cuál es el modo de celebrar esta fiesta, su invitación es a sembrar el amor entre todos, a ser casa de acogida, corazón que escucha, manos que comparten lo que tiene, pies en camino que no se detienen…

Ella nos da la VOZ de alerta, ella nos dice que rehagamos hoy el Magníficat porque El sigue obrando maravillas, ella hoy nos dice que tú y yo somos el instrumento para que muchos lo descubran. Hermanos y hermanas no dejemos que nuestro corazón permanezca tranquilo, salgamos como ella al encuentro de la Vida, del mismo modo que se hizo encontrar en la bahía de Nipe a tres pobres, de diferentes razas y edades, salgamos al encuentro de nuestros hermanos y hagamos camino con ellos, regalemos sonrisas, esperanzas, repartamos el ánimo que nosotros recibimos de Dios y seamos capaces de asumir el reto de no claudicar nuestras fidelidades.

Les invitamos a no olvidar que seguimos a un maestro que nos enseñó con su vida que estamos llamados a ser amor y Él fue amor hasta las últimas consecuencias, no detengamos la vida que se nos regala en esta hermosa vocación de consagrados cuyo primero y último fin es el amor, hagamos camino al andar, es ese el único modo de llegar, comprender, de aprender con otros y junto a otros.

Al celebrar la fiesta de nuestra Madre pidamos confiadamente por todo nuestro pueblo, pero en especial por todos los que necesitan una protección especial de la Virgen, aquellos que se sienten solos, los que están viviendo el dolor de la enfermedad, los que están ingresados a causa de la Covid, los que han perdido familiares o viven la experiencia del confinamiento por sospecha de contagio y esto los lleva a estar lejos de su familia.

Pidamos también por nuestros médicos, enfermeras, y todo el personal sanitario, para que encuentren en todo tiempo las luces necesarias para desempeñar su misión coherentemente, con la mirada puesta en el bienestar de sus hermanos.

En el corazón de María dejamos cada congregación, cada gesto de entrega y sacrificio, dejamos confiadamente también sus sueños, ilusiones, esperanzas pero también sus angustias, frustraciones, impotencias, que Ella una vez más nos diga: Yo soy la Virgen de la Caridad, soy la Virgen del Amor y en esas palabras encontremos la serenidad necesaria, el coraje y la audacia para seguir creyendo, confiando y caminando hacia Aquel que supo adelantar su hora porque Ella le dijo tiernamente: No les queda vino…

Felicidades y Ánimo porque somos invitados a la fiesta y él está ahí para convertir una vez más nuestras aguas en vino…hagamos lo que Él diga, ya es la hora.
Con mucho cariño Sus hermanas y hermanos de la Junta Directiva.