P.Bruno

Muy querido Padre Wilgen y toda la familia salesiana:


                                                                                                                            3 de noviembre de 2020

Si alguien quiere ser bueno, debe tener un poco de valentía, estar listo para el sacrificio, ser amable y nunca desagradable. San juan Bosco.

Desde ayer que supimos la noticia de la fractura del Padre Bruno, nos inundó la preocupación de lo que pudiera pasar a raíz de esa caída. Hoy al enterarnos de la noticia de su fallecimiento, el dolor se hizo más intenso pues de verdad estábamos convencidos que un hombre tan fuerte a pesar de su longevidad podría superar ese trance, muchos rezamos para que se recuperara y en verdad creo que aún no estábamos preparados para su muerte.

Cuando recordábamos la historia del Padre Bruno que a la vez para otros era nueva, nos brotaba un sentimiento de profunda gratitud, no es cualquier hermano el que se nos ha ido, es el sacerdote incondicional, que se ganó el cariño de muchas generaciones de jóvenes, religiosas/os, sacerdotes, seminaristas, adolescentes y niños, él fue amigo entrañable para muchos cubanos de a pie, supo comprender la idiosincrasia de este pueblo sin juzgarla, la hizo suya y sin dejar de ser un verdadero italiano, supo adentrarse con respeto y talante espiritual en cada fibra de este pueblo caribeño, de tal manera que fue acogido como uno de sus pensadores, como uno de sus maestros, como uno de sus guías espirituales.

Hablar del Padre Bruno, sin lugar a dudas es saber todo su aporte en la REC, y que decir de su entrega en el histórico ENEC que aún resuena en el corazón de los que lo vivimos, quizá con menos experiencia y pasión , pero que dejó en la mayoría una huella profunda junto al deseo de dar lo mejor de sí por esta Iglesia que ya sufría y por este pueblo que gemía con gritos inexpresados pero que desde ya encontraba corazones como el de este gran hombre que no negó su espacio de escucha, aliento, sonrisa acogedora y sobre todo buenos y sabios consejos.

Hablar del Padre Bruno, es hablar de consagración autentica, no rehuyó de sacrificios, de obediencia, de ofrenda, fue un hombre valiente y supo mezclar simpatía y osadía, ternura y prudencia, supo el padre Bruno como su fundador: No dejar para mañana el bien que podía hacer hoy…No podemos sino agradecer por tanta bondad recibida a través de tan buen instrumento, dar gracias por su larga y fecunda vida y sobre todo por esos cincuenta años que vivió sin cuenta entre nosotros.

Hoy junto a ustedes damos gracias, por este hombre santo que hizo de ésta su tierra, su patria y para confirmarlo cae como la semilla en tierra fértil para seguir dando frutos; que la vida generosa y admirable de este sacerdote y amigo sea bendición especial para toda la familia salesiana, les alcance de Dios vocaciones tan sólidas y humildes como él y nos regale a todos los cubanos la gracia de ser buenos, la audacia de ser valientes y amables, pero sobre todo nos cuide hasta que podamos llegar como cristianos íntegros al encuentro definitivo con Aquel que es el camino, la verdad y la Vida, que fue convirtiéndose a lo largo de su historia en su camino, su verdad y su vida.

En el corazón de nuestra Madre Auxiliadora ponemos el dolor que viven como familia salesiana, ella que es la Madre de todo consuelo los sostendrá como solo una Madre puede hacerlo.

Quisiera finalmente decir: que ya él debe estar gratamente sorprendido al conocer todo lo que María Auxiliadora ha hecho por él en la tierra…junto a Ella, él les sonríe y los custodia.


Con cariño fraterno Sor Nadieska y sus hermanos consagrados de Cuba