entrega y amor 

La desproporción entre los cinco panes y los dos peces y los más de cinco mil comensales a quienes hay que alimentar es grande. Pero muy pequeña si la comparamos con la distancia abrumadora que hay entre las necesidades materiales y espirituales de la gente y los recursos de los que dispone la comunidad cristiana. La queja de los discípulos que da título a esta mesa encuentra eco entre muchos agentes de pastoral que se sienten más que superados a la hora de tratar de dar respuesta a tanto reclamo de la gente. Los treinta o cuarenta niños que asisten a nuestra catequesis, ¿qué son comparados a los miles de niños de este barrio? El puñado de jóvenes de nuestros grupos se pierde entre esa muchedumbre incontable de jóvenes sin brújula ni horizontes.

Si no llegamos al extremo de tirar la toalla y rendirnos, sí caemos muchas veces en un desaliento profundo que se traduce en una rutina mecánica y cansada al hacer nuestros trabajos de Iglesia.

Necesitamos oir la invitación esperanzada de Isaías en la primera lectura de este domingo: “Acudan por agua también los que no tienen dinero; vengan, compren trigo; coman sin pagar, vino y leche de balde”. No se nos pide cruzarnos de brazos y esperar pasivamente a que Dios nos resuelva milagrosamente los problemas. La eterna lucha por multiplicar los recursos que tenemos a mano sigue siendo una tarea necesaria y válida. La invitación es a confiar en el poder contagioso que tiene la solidaridad de los pequeños.

No sabemos quién aportó los cinco panes y los dos peces ante el insensato plan de Jesús de alimentar a la multitud. A todas luces, ese aporte era insuficiente. Pero en la lógica del Reino era necesario. Hizo falta el desprendimiento generoso de este anónimo discípulo para que se diera el milagro. No fue de la nada que sacó Jesús el alimento para la gente. Este milagro nace tanto del poder de Jesús y de su compasión como de la solidaridad “insuficiente” de la persona que decidió convertir sus panes de “suyos” en “nuestros”.

 Escrito por: P. Alberto García Sánchez, S.J.