siguieron a Jesús


 

El arresto de Juan Bautista coincide con el comienzo de la predicación de Jesús.Esta no es simplemente una coincidencia en el tiempo: dos cosas que pasan casi juntas.Hay también una coincidencia más honda. El conflicto que provoca la predicación de Juan es parte del mismo conflicto que va a envolver a Jesús un poco más tarde. Hay que inscribir estos dos acontecimientos en este “cumplimiento del plazo” al que alude Jesús cuando empieza a predicar.

Al hablar de un plazo “que se cumple”, el evangelio de San Marcos introduce una nota de urgencia. Para el pueblo de Jesús, este “plazo” tiene una referencia muy explícita a la gran expectativa y la gran esperanza de Israel. No hay otro plazo más esperado que el de la intervención definitiva de Dios para restaurar su Reinado. A lo largo de su historia, el pueblo fue decepcionado más de una vez al pensar que ese plazo ya se había cumplido. El reinado de David y más tarde el de su hijo
Salomón fueron dos momentos en que el pueblo creyó que ese reinado de Dios había llegado, encarnado en las figuras de estos dos grandes reyes de su historia.

Jesús proclama que el Reino de Dios está cerca. Dios lo ha acercado desde su bondad y su fidelidad. No es el resultado de una respuesta estelar del pueblo de la
Alianza. Este acercamiento gratuito del Reino de Dios exige una respuesta: hay que “convertirse” y hay que creer en la Buena Noticia. La conversión es mucho más que una renuncia a malos comportamientos. Es un cambio radical de mirada, un abandono de esquemas religiosos construidos sobre el voluntarismo y el mérito propio.

Para acentuar el dramatismo de la proclamación de la cercanía del Reino, el evangelista ofrece dos respuestas marcadas por la radicalidad y la prontitud.Simón y Andrés dejaron “inmediatamente” las redes y siguieron a Jesús. Santiago y Juan, con la misma rapidez, dejaron a su padre en la barca y se marcharon con él.

Sin quitarle para nada seriedad y realidad a este “inmediatamente”, es bueno recordar que el seguimiento de Jesús por parte de los discípulos fue un proceso mucho
más gradual. Al comprimir en esta breve escena todo ese proceso, lo que se quiere poner de relieve es la radicalidad que se nos pide en la respuesta. Ante el llamado de Jesús, hay que dejarlo todo. Inmediatamente, por lo menos en el deseo aunque la ejecución del deseo nos demore mucho más tiempo.


Escrito por: P. Alberto García Sánchez, S.J.