cuaresma primera semana

El episodio de las tentaciones lo ubica San Marcos precediendo dos acontecimientos importantes en la vida de Jesús: el arresto de Juan el Bautista y el
comienzo de la predicación del Reino de Dios.

Aunque los evangelios no son muy explícitos en este punto, la predicación de Juan tiene que haber tenido un impacto grande en la experiencia religiosa de Jesús. Juan, escuchando la voz de Dios que le llega en el desierto, pone en marcha un movimiento espiritual de conversión y arrepentimiento. El profetismo de Juan sintoniza con la inquietud y la expectativa mesiánica que nunca dejó de estar presente en la conciencia del pueblo de Israel.

La salida de Jesús de su pueblo de Nazaret y el comienzo de la predicación de Juan no son mera coincidencia temporal. Jesús, participando plenamente
de la inquietud religiosa del pueblo, se pone en camino hacia el Jordán para ser bautizado por Juan. Mateo,Marcos y Lucas destacan la resonancia espiritual en
Jesús de esta experiencia del bautismo.

En su búsqueda y discernimiento de lo que Dios quiere de él, Jesús se hace dócil a la guía del Espíritu Santo. Nos dice Marcos que el Espíritu “empujó a
Jesús al desierto”. En el desierto, Jesús será puesto a prueba por el diablo, pero es el Espíritu el que ha llevado a Jesús al desierto. El desierto fue escuela de
formación para el pueblo de Israel después de la salida de Egipto. El desierto es lucha y dureza, pero es también el espacio privilegiado para la comunicación
de Dios. La voz de Dios nos llega mucho más nítida en el desierto, libres de mucha distracción y ruido.

La Iglesia nos invita a partir del miércoles de Ceniza a hacer también la peregrinación hacia el desierto de la Cuaresma. Lo esencial de la Cuaresma no está en las prácticas de penitencias y sacrificios. Estas prácticas tradicionales, junto con las otras actividades más propias de este tiempo litúrgico (peregrinaciones, Via
Crucis, retiros, etc.), tienen el carácter de medios, de herramientas, para apoyar lo que es el corazón de la Cuaresma. Este hay que buscarlo en la proclamación que hace Jesús en el evangelio de hoy, al comienzo de su vida pública. Es el anuncio de que Dios ha acercado su Reino en la persona de Jesús. La respuesta a ese acercamiento es el cambio radical de corazón y de mente, la conversión a la Buena Noticia.

 

 Escrito por: P. Alberto García Sánchez, S.J.