ascencion de Jesús

La Ascensión de Jesús es un paso trascendental en la vida de la comunidad de sus seguidores. La presencia física de Jesús era el principal signo de Dios Padre. Jesús fue, y sigue siendo, la Palabra primera y última de Dios para nosotros. Durante su vida aquí en la tierra, Jesús acompañó su palabra con signos, hechos salvadores que mostraban la eficacia y el poder de lo que decía.

Después de la Ascensión, el misterio que nos presenta hoy la Iglesia, la misión de servicio al Reino de Dios queda en las manos de la comunidad convocada por Jesús.Sus seguidores tienen ahora que continuar la misión de Jesús. Tendrán que ir al mundo entero a proclamar la Buena Noticia, el Evangelio. Ese mensaje va dirigido, nos dice San Marcos, a toda la creación. Es buena noticia para toda la humanidad y para todo este mundo creado por Dios y desordenado por el pecado.
Nos dice Marcos que ellos cumplieron este encargo. Y añade dos notas de enorme importancia y consuelo para la comunidad cristiana. La primera nota es que el Señor actuaba con ellos.

Jesús envía, pero también acompaña, está presente y activo en la tarea que realizan sus seguidores. La comunidad se convierte así en un auténtico sacramento, signo visible y eficaz de la presencia salvadora de Jesús. Antes de que se instituyan los sacramentos que conocemos, la comunidad misma es hecha
sacramento. La gente verá a los cristianos. A Jesús no lo veremos como lo vieron sus contemporáneos. Lo reconoceremos en la vida y el trabajo de las personas a quienes se le ha confiado la misión.

La segunda nota, consecuencia directa de la actuación de Jesús en y con la actuación de los discípulos, es la confirmación de la palabra apostólica con signos. Destaca los siguientes:

—la expulsión de demonios: “demonio”, “diablo”, es todo lo que divide a las personas por dentro y entre ellas. El signo de la expulsión o exorcismo será la reconciliación y la unidad de toda la familia de Dios.

—hablarán lenguas nuevas: la comunidad recibe el carisma de poder comunicar a todas las culturas el mensaje del Evangelio.
—no serán dañados por serpientes ni venenos: podrán contar con la protección de Dios que no les ahorrará el dolor y el sufrimiento pero sí el daño integral a sus personas.

—sanarán enfermos: el poder curador de enfermedades de cuerpo y espíritu será un signo elocuente de la presencia del Señor en su comunidad.

 Escrito por: P. Alberto García Sánchez, S.J.