CaminoVerdad y Vida


Al celebrar hoy la fiesta de Cristo, Rey del Universo, la Iglesia reconoce a Jesús como la máxima revelación de Dios y la suprema autoridad espiritual de la comunidad de los creyentes. Jesús se dio a sí mismo los tres títulos que aparecen en el evangelio de San Juan, el Camino, la Verdad y la Vida. En el diálogo con Pilato en el evangelio de hoy, Jesús responde afirmativamente a la pregunta que le hace el procurador romano sobre su realeza. “Yo soy Rey”. Es verdad que había aclarado inmediatamente antes de esa respuesta que su reino no puede compararse con los otros reinos de este mundo. “Mi Reino no es de aquí”. No está respaldado por
la fuerza de las armas ni por el poder del dinero y las riquezas.

Las consecuencias de esa aclaración son evidentes y dolorosas. Jesús queda expuesto y vulnerable ante los poderes de los reinos de este mundo. Frente al representante en Judea del poderoso imperio romano, Jesús está completamente solo, abandonado por sus seguidores.

Con lo único que cuenta Jesús es con la fuerza de la verdad. Declara que su misión es ser testigo de la verdad. Dar testimonio no es fácil. Se requieren muchas condiciones para que un testimonio sea válido. Ser testigo de la verdad exige mucho más que un conocimiento intelectual y académico de la misma. Hace falta vivir desde y para la verdad. Hace falta mucho coraje para defender y proclamar la verdad ante los poderes que construyen su dominio sobre falsedades, ideologías tramposas y sobre intereses mezquinos.

Los poderes de este mundo rara vez se interesan por conocer LA verdad. Lo que presentan como verdad es muchas veces la justificación del montaje dominador. A Pilato no le interesa para nada saber de cuál verdad habla Jesús. Solamente le interesa que sea verdad que su posición y su prestigio no sufran ante la desestabilizadora presencia de Jesús, el testigo de la verdad sobre Dios, sobre las personas, sobre la vida.

Hoy nos acercamos con reverencia al testigo de la verdad. Deseosos de conocer a Aquel que es a la vez la Verdad y el Camino hacia ella, con lo cual nos comunica su misma Vida. El compromiso de Jesús nos envuelve a nosotros también en la misión de testimoniar la verdad.

.
  Escrito por: Alberto García Sánchez, S.J.