Se cuenta que un rabino sirvió fielmente a Dios durante toda su vida. Por eso, con toda confianza, un día se atrevió a decir a Dios:





Señor, he sido un devoto adorador tuyo y he obedecido siempre la ley. He sido un buen judío, pero he envejecido y ahora necesito tu ayuda. Señor, déjame ganar la lotería para tener así una vejez tranquila.
Y rezó y rezó. Durante muchos días, semanas y meses repitió la mismo petición. Hasta que después de dos años, ya desesperado, le dijo a Dios:
- Señor, decídete de una vez y dame la suerte.
- A lo que Dios respondió:
- Decídete tú. ¿Por qué no compras un billete de lotería?

MUCHAS VECES PEDIMOS Y PEDIMOS…¿Y QUÉ HACEMOS NOSOTROS PARA LOGRAR LO QUE PEDIMOS?