Violin concierto

Aquellos dos grandes artistas del violín y del canto, que fueron Sarasate y Gayarre, volvían una vez del teatro, a altas horas de la noche, cuando de un rincón de la calla salió una voz: «i Una limosna, por amor de Dios! »

Se detuvieron, y entregaron a aquel pobre el dinero que llevaban en los bolsillos. Pero de pronto, mientras tenían la Impresión de que aquello era poco, Serenata vio un violín viejísimo que el mendigo tenía junto a sí.

Lo pidió tocar un poco... y los balcones empezaron a poblarse de gente que se asomaba para oír aquel concierto extraordinario: Sarasate tocaba y Gayarre cantaba.

Cuando la calle se había llenado de armonías y de un auditorio numeroso, los dos artistas se quitaron el sombrero y se dirigieron a los oyentes, pidiendo:

Una limosna, por amor de Dios, para este pobre hombre que no tiene dónde pasar la noche.

La colecta espontánea fue, como puede pensarse, abundantísima.