Evangelio del Domingo

IV Domingo de PascuaJuan 10,11-18


Una vez que identificamos a Jesús como el Pastor, todas las personas, sea cual sea la denominación religiosa a la que pertenezcamos, renunciamos a convertirnos en pastores. Más aún, debíamos renunciar a cualquier intento de dividir el rebaño a lo largo de líneas de lealtad a distintos pastores. Tenemos un solo Pastor. El ideal es que formemos un solo rebaño.





3domingopascuaLC 24,35-48


Los relatos evangélicos de la Resurrección de Jesús no pretenden ser pruebas aplastantes de la verdad del misterio. Una corte imparcial de ley descalificaría a los testigos como personas que están demasiado involucradas y afectadas por lo que reportan. Hay legítima sospecha, más aún, hay certeza de que son personas que tienen mucho interés en que sea verdad lo que dicen.




domingomisericordiaJuan 20, 19-31


En este segundo domingo de Pascua, la Iglesia nos invita a celebrar de manera especial este atributo central de la relación de Dios con nosotros que es su misericordia.

La misericordia es el nombre que el amor de Dios asume cuando se inclina sobre nuestra fragilidad y nuestro pecado. Cuando el amor de Dios desea comunicarse y darse como manantial y fuente de vida, se llama creación. Cuando el amor de Dios enfrenta nuestra incapacidad de recibir la vida y dejarnos querer, se llama misericordia.