Cuba enec
    

Hace exactamente 35 años, el domingo 17 de febrero de 1986 inició en La Habana el Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC) con la presencia de 181 delegados de las siete diócesis de Cuba en aquel momento.

En el discurso inaugural del ENEC, Mons. Adolfo Rodríguez, caracterizó este encuentro como el “más eclesial y a la vez la menos clerical de la historia cubana.” La mayoría de los delegados eran seglares (110), junto a presbíteros (39), religiosas (22), hermanos religiosos (2) y los ocho obispos cubanos. Como enviado papal fue nombrado el Cardenal argentino Eduardo Pironio.

La asamblea estaba compuesta por 115 hombres (64%) y 66 mujeres (36%). El promedio de edad era de 41 años por lo que la asamblea fue increíblemente joven.
Tres celebraciones marcaron la dinámica del ENEC (la visita – peregrinación al Aula Magna de la Universidad de la Habana, la velada cultural en el Seminario San Carlos y San Ambrosio y la recepción en la Nunciatura Apostólica) que no puede ser reducido a su Documento Final. Los dos primeros se celebraron en la tarde – noche del 19 de febrero y tuvieron como elemento común la figura del P. Félix Varela.

La peregrinación a la tumba de este sacerdote significó un desafío tanto para la Iglesia como para el Estado. Frente a una política gubernamental que miraba con recelo a los católicos e incluso discriminaba su ingreso en ciertas carreras universitarias, el ENEC reivindicó el rol político de la fe cristiana y el derecho de los fieles en la construcción del bien común.

Este mensaje también significó un reto para aquellos creyentes que preferían permanecer al margen de la política y refugiarse en sus prácticas religiosas.

La velada cultural en el Seminario sirvió para rendir homenaje al centro donde Félix Varela enseñó. En el discurso central de esa noche, el poeta y ensayista Cintio Vitier definió el Seminario como “la primera manifestación espiritual de nuestra nacionalidad” donde se logró infundir en el alma cubana la etnicidad cristiana.

Las visitas al Aula Magna y al Seminario reafirmaron simbólicamente que la fidelidad a la Iglesia y a la patria no se encontraban reñidas. La recepción ofrecida el 20 de febrero en la Nunciatura fue otro hito por la presencia de algunas autoridades gubernamentales que honraron de este modo las relaciones diplomáticas ininterrumpidas entre el Vaticano y Cuba desde 1935.

El ENEC se clausuró con una misa presidida por el Cardenal Pironio en la catedral habanera el domingo 23 de febrero. En la fachada de la catedral se podía leer esa mañana un gran cartel con la frase: “Iglesia sin fronteras, solidaria en el amor.” A los delegados e invitados al encuentro se unieron una multitud de católicos de toda la isla, dentro los cuales resaltaban gran cantidad de jóvenes en una Iglesia que muchos consideraban en vías de extinción.

El colofón del ENEC fue el inicio público del proceso de beatificación del P. Varela por la arquidiócesis de La Habana. Este sacerdote y patriota se convertía así en el paradigma fundamental de la Iglesia cubana en el nuevo contexto socio – político.
Aunque importante, el ENEC no puede ser separado del amplio proceso de consulta y participación que la Iglesia cubana desarrolló en los cinco años previos y se denominó Reflexión Eclesial Cubana (REC)... (Continuará)


Escrito por: P.Raul Arderi Garcia sj