de donde veniaLos milagros de Jesús, en su casi totalidad, son respuestas a necesidades humanas más o menos apremiantes. Jesús le devuelve la vista a los ciegos, el habla a los mudos, el caminar a cojos y lisiados. En su manifestación más extrema, le devuelve la vida a los muertos.

Es por eso sorprendente, casi escandaloso, que el primer milagro de Jesús, según el evangelio de San Juan, ocurra en una situación donde no hay enfermedad grave ni amenaza a la vida. No es el fin del mundo el que falte vino en una boda. Las personas que queremos y cuya opinión nos interesa no vienen a la boda por el vino. Si hay personas que vinieron por esa razón, su opinión no nos interesa. Que hablen y critiquen todo lo que quieran. Ya lo van a hacer de todos modos.

Si tomamos al pie de la letra la respuesta —un poco malcriada— que da Jesús a la intervención de María, Jesús siente que “no ha llegado su hora”. El “adelanto” de la hora tiene que ser motivado por algo bien importante.

Este milagro de Jesús es el testimonio más elocuente, más que discursos y doctrinas, del valor que tiene para Jesús y para su Padre Dios el misterio del amor humano, celebrado en esta y tantas bodas en la historia de la humanidad.

El vino es un símbolo casi universal de celebración y de fiesta. La inesperada y misteriosa aparición del vino en la fiesta de Caná nos invita a acercarnos con reverencia a su significado más profundo dentro de la realidad humana del matrimonio.

¿De dónde sale el vino? Sale de la preocupación solidaria de María, atenta a cada detalle porque no está allí como invitada sino como servidora. Sale del corazón sensible de Jesús, movido al cambio de su “calendario” por la necesidad de los novios y el discreto comentario de su Madre.

Sale del agua sacada por los sirvientes (quizás tomados de entre los mismos familiares de la novia o del novio): el agua no es vino, pero no se produce el milagro sin su presencia. ¡Cuántas personas alrededor de nuestras parejas no han contribuido con tanta agua para que Jesús la transformara!

Una oración especial en este día para que nunca falte el vino en nuestros matrimonios. Para que nunca dejemos de atender a la petición de María: “Hagan lo que Él les diga”.

Escrito por: P. Alberto García Sánchez, S.J.