perdon de los pecados

 

Semana tras semana, la buena señora entraba en comunicación directa con el cielo y recibía mensaje tras mensaje. Y el cura, queriendo desenmascarar de una vez lo que había de superchería en tales comunicaciones, dijo a la mujer:

  "Mira, la próxima vez que veas a Dios dile que, para que yo me convenza de que es Él quien te habla, te diga cuáles son mis pecados, esos que sólo yo conozco".

Con esto, pensó el cura, la mujer se callará para siempre. Pero a los pocos días regresó la beata.

- ¿Hablaste con Dios? Sí. ¿Y te dijo mis pecados?

" Me dijo que no me los podía decir porque los ha olvidado".

Con lo que el cura no supo si las apariciones aquellas eran verdaderas. Pero supo que la teología de aquella mujer era buena y profunda: porque la verdad es que Dios no sólo perdona los pecados de los hombres, sino que, una vez perdonados, los olvida.

Es decir, los perdona del todo.