si mismoSe celebraba aquel día en una iglesia el 'Día de los niños" Cada niño llegaba vestido de punta en blanco y con un presente para colocar al pie del altar en el momento del ofertorio. El sacerdote observó, a un lado del templo, una niña pobremente vestida; parecía que no se atrevía a ponerse entre los demás porque no venía bien vestida y, sobre todo, no traía un presente en sus manos.

Llegado el momento, los niños fueron invitados a acercarse al altar. Ordenadamente coloraron sus presentes al pie del altar y se volvieron a sus puestos. Al rato, el ministró notó que la niña aquella había desaparecido. Cuando se retiraba del altar, vio con sorpresa a la niña sentada entre los presentes de las gradas del altar.

¿Qué haces aquí?, le preguntó. Como no tenía nada que dar, me he dado a mí misma, respondió humildemente. ¡He aquí un auténtico regalo! i El don de sí mismo!