ojodecristal Un prestamista tenía un ojo de cristal. Estaba tan bien disimulado que, orgulloso lo ponderaba delante de los visitantes.

Un día se le presentó un pobre labrador, sobre el que habían llovido un mar de calamidades. Se le había perdido la cosecha, un hijo había enfermado y no tenía fuego para calentarse en el invierno. El banquero se negó a prestarle ni un céntimo.

-Yo necesito el dinero, insistía el labrador y de no recibirlo tendré que tomar una resolución desesperada. Ante estas palabras, el corazón del banquero experimentó un viraje.

- Bien, le dijo, accederé a tu petición, con tal de que me respondas a esta pregunta. Yo tengo un ojo real y otro postizo. Si aciertas a la primera cuál es el ojo de cristal, te prestaré el dinero. Animo, ¿cuál es el de cristal, el derecho o el izquierdo? - El derecho, respondió el labrador, 


Es verdad, dijo el banquero asombrado. Pero, dime ¿cómo acertaste tan rápido?.

- Muy fácil, observó el labrador, vi que el ojo derecho miraba más amablemente que el izquierdo, y me dije, el derecho tiene que ser el postizo.

Fue una manera de echarle en cara la dureza de su corazón.

¿TENDREMOS NUESTROS OJOS LISTOS PARA RECONOCER A JESÚS EN NUESTRO CAMINAR?